El sol ascendía cada vez más alto, calentando el asfalto del parque de atracciones, que poco a poco se llenaba del bullicio y las risas de los niños. En uno de los rincones, cerca del carrusel, Cassie permanecía de pie, envuelta en un voluminoso disfraz de oso de peluche marrón. La enorme cabeza redonda del traje le pesaba sobre los hombros y el calor dentro de la máscara era sofocante. Aun así, sus ojos permanecían fijos, observando a través de la pequeña malla que servía como único conducto d