Las palabras de Cassie impactaron directo en el estómago de Devatra, asestándole un golpe mucho más doloroso que el mismo veneno que devoraba su cuerpo.
Devatra apretó los puños con tanta fuerza que las venas de sus manos se tensaron al límite. Apretó la mandíbula hasta que sus dientes rechinaron. En su mente, los celos y la decepción estallaron en una tormenta de furia incontrolable.
«Una ramera. Esta mujer realmente se ha convertido en una ramera barata y adicta al dinero», maldijo Devatra pa