Capítulo 9
María se quedó parada en medio de la habitación unos segundos después de que la puerta se cerrara. La suave luz de la lámpara de mesa dibujaba sombras delicadas en las paredes, y el silencio, ahora sin el sonido del fuego crepitante o de los pasos de Alejandro, parecía más pesado. Apretó la manta contra su cuerpo y respiró hondo.
Su corazón todavía latía acelerado. Lo que había sentido en la sala... el calor en el pecho, el escalofrío en la nuca, el deseo tímido que brotaba incluso e