Capítulo treinta y nueve: Directo al hospital.
Si me preguntan cómo se siente diría que como si me arrancaran las entrañas, mi único consuelo era saber que en poco tiempo Gäel estaría en mis brazos mientras podía mirarlo después de esperarlo durante tantos meses o atravesar un sinfín de obstáculos, pero no iba a ser fácil si el padre de mi hijo continuaba desmayado en el suelo mientras yo tenía que inhalar y exhalar cada vez más profundo para soportar el dolor y no acabar dando a luz en la calle.
Ni siquiera sabía dónde había dejado mi celu