Capítulo treinta y ocho: He roto fuentes.
Los días habían sido bastante tranquilos, me gustaba el proceso de decorar la habitación y al mismo tiempo emprender mi negocio que por cierto olvidé mencionar anteriormente, iba como viento en popa, por supuesto que no podía permanecer mucho tiempo allí así que vanna y Janice estaban a cargo. Había estado en el hospital en varias ocasiones para asegurarme de que todo estuviera bien y David estaba más presente que nunca.
Por supuesto que aún continuabamos saliendo y conociendo más del otro, me