Capítulo cincuenta y nueve: El traidor.
Jules.
Las horas pasaban y sentía que estaba cada vez más cerca de tocar el infierno, ni siquiera entendía cuál era el punto de torturarme psicológicamente diciéndome que jamás me encontrarían y que probablemente nadie me estaba buscando. Mi voluntad era fuerte y yo sabía que habían personas que me amaban, me aferraba a mi hijo y todo aquello que me hacía amar la vida lo suficiente para luchar por ella.
Pese a que el olor a heces era cada vez más fuerte y los mosquitos estaban dejando marcas en