CANIDAE
El choque de las armas resonaba en el jardín, la extranjera lanzaba golpes precisos y con mucha fuerza, Nahiara apenas podia detener la espada de plata que ya comenzaba a dejar marcas leves en su piel. Su sangre las sanaba lentamente. Ese era parte del suplicio de enfrentar un arma de plata.
-Lady Nahiara, lo repetiré de nuevo... ¿Dónde está La Lágrima de Gaia?-
-Ja, no le diría su ubicación a alguien cómo tú...-
-Alguien... ¿como yo?- La extranjera detuvo sus ataques mientras observaba