PDV: Emilio
Doran de Cresta Ember me recibió en su propio salón.
Había visto a Diego en la entrada y comprendido que no era una visita social, y tuvo la sensatez de no hacerme esperar ni rodearse de guardias. Estaba sentado detrás de su escritorio cuando me hicieron pasar, con las manos planas sobre la madera y la expresión específica de un hombre que ha estado esperando la llegada de una consecuencia.
Me senté frente a él sin que me invitara a hacerlo.
Diego estaba en la puerta. Testigo, como