Mundo ficciónIniciar sesiónNo me moví.
Era lo único que podía controlar.
No mi respiración, que se había vuelto demasiado lenta.
No mi pulso, que tropezaba en latidos irregulares.
No la cosa dentro de mí que se sentía demasiado silenciosa, demasiado consciente.
Solo—
Quietud.
Las palabras de Alaric se asentaron con fuerza en mi mente.







