9. La rutina de Aelyn
Branca Oliveira
Tomé la mano de Aelyn con cuidado y me levanté, para mirar otra vez al idiota que estaba detrás de mí.
«Solo voy a terminar de arreglar algunas cosas con tu papá y vuelvo enseguida para quedarme contigo, ¿de acuerdo?»
Ella frunció el ceño, desconfiada, y miró a su padre como si quisiera asegurarse de que aquello era verdad.
«Está bien…» dijo bajito. «Pero no tardes, por favor.»
«Te lo prometo.» Apreté suavemente sus deditos. «Vuelvo ya.»
Cássio dio un paso al lado, indicando la