8. Mi plan
Cássio Ravelli
Ella estaba sentada en el sofá de mi sala, con la cabeza baja, los dedos apretando la correa del bolso como si aquello pudiera mantenerla entera. No notó mi llegada. O fingió que no la notó.
Me detuve en la puerta. La observé durante unos segundos.
La forma en que respiraba hondo… Cómo intentaba recuperar una dignidad que yo mismo le había arrancado…
Era casi irritante.
Carraspeé.
Branca levantó el rostro de golpe, como si despertara de una pesadilla. Y cuando me vio, su expresió