106. Mensaje
Branca
El ruido aún zumbaba en mis oídos como una alarma rota cuando empecé a correr. No pensé. No medí el dolor que subía por el abdomen como fuego. No calculé el riesgo. Solo existía una cosa en mi cabeza, golpeando como un martillo: Aelyn.
Mi cuerpo protestó con cada paso. Los puntos en la barriga se tensaron, una punzada aguda que me hizo contener la respiración, pero lo ignoré. El cuerpo podía sangrar después. Ahora no. Ahora necesitaba encontrarla antes de que el mundo se derrumbara por c