107. Mudanza
Cássio
Branca me miró con esa expresión que yo ya conocía de memoria: no era pánico abierto, pero tampoco era calma. Era la mirada de quien calcula el siguiente segundo antes de decidir si corre o lucha. La pregunta llegó silenciosa, en sus ojos: «¿Y ahora?»
«¿Dónde vamos?», preguntó bajo, para que Aelyn no escuchara el temblor en su voz.
Me acerqué, hablándole cerca del oído, intentando transmitirle una paz que ni yo mismo sentía.
«Tengo un apartamento en la ciudad vecina. Más grande, más apar