*Valentín*
Dos semanas después.
Rendí el último examen, lo cual significaba dos horas sin hacer nada. Este tiempo ha sido exhausto, las obligaciones fueron muchas, los deberes, trabajos, talleres y la exposición, acabaron por dejarme sin ánimos de nada —en lo que respecta a estudiar. Por otro lado, la alegría que afloraba por cada recoveco de mí ser no era para menos. Las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina y tendría tiempo de sobra para pasar con mi novia.
Llegué a la cafetería y el