Ni siquiera estaba poniendo atención, permanecí hipnotizado por su luz, hasta que - ¿Tienen anillos? – la pregunta me sobresaltó, no había pensado siquiera en eso, sin embargo, el abuelo se apresuró a responder que si y me entregó una cajita de terciopelo, al abrirla encontré dos argollas de matrimonio y lo miré sorprendido -Mi Amelia habría querido que los tuvieran…- su voz entrecortada y Beca lo abrazó, últimamente las lágrimas se habían convertido en algo común, tomé el anillo del estuche, t