Al día siguiente nos reunimos para desayunar juntos, un platillo distinto que también le gustaba a Aldo, luego mi suegra sacó las fotos familiares -Estás son mi tesoro, es lo único que me negué a dejar atrás cuando salíamos huyendo…- nos dijo con la voz entrecortada -Son recuerdos muy valiosos, me alegra que hayas podido conservarlas…- empezó a mostrárnoslas y con cada foto nos compartía un relato, cuando se acabaron las fotos ella quiso seguir hablando de su hijo y la dejamos, al escucharla se