Al doblar la esquina me encontré a Chris tocando nuestra puerta, solté la caja sintiendo que ya era imposible seguirla cargando y me lancé a sus brazos, las lágrimas que había estado reprimiendo por casi veinte años ahora no dejaban de brotar, mi cuerpo entero temblando, Chris sosteniéndome fuerte para no dejarme caer, no intentó decir una palabra, sólo se quedó conmigo, estar en sus brazos me daba cierto consuelo, después de lo que parecieron horas me separé un poco de él tratando de calmarme