El padrino de Aldo esperaba a su novia al final del pasillo frente al altar, sus ojos se iluminaron en cuanto la vio caminando hacia él, sin poder contener la emoción una lágrima rodó por su mejilla, lucía muy apuesto con su esmoquin, como un primo mayor de Antonio Banderas, mi suegra tenía buenos gustos, en cuanto estuvieron uno frente al otro, ella me entregó su ramo y se tomaron de las manos, sus miradas brillantes desbordadas de amor hicieron que mi piel se erizara, instintivamente busqué m