Despertamos a la mañana siguiente con los rayos del sol entrando por la ventana, nuestros cuerpos desnudos enredados en las sábanas, nada se comparaba con la dicha de empezar un nuevo día entre sus brazos, miré el anillo en su mano y no pude evitar sonreír, tomamos una ducha antes de bajar a encontrarnos con los demás.
Al bajar todos nos miraban expectantes, ella levantó su mano mostrándoles el anillo y las chicas de inmediato corrieron a mirarlo, Luca y Marcelo me dieron una palmada en la espa