Aterricé en Madrid y ya me estaba esperando el chofer de mi padrino para llevarme a la finca, estar aquí se sentía tan familiar, hasta el aroma en el viento me parecía conocido, no era de extrañarme, después de todo, en este lugar fue que encontré un poco de paz en medio de toda la pesadilla que vivimos mi madre y yo, había sido mi refugio y se había convertido en mi nuevo hogar.
Mi madre me recibió al llegar, se veía radiante, me dio gusto encontrarla así, aunque la prisa por saber qué me había traído de regreso me tenía tenso -Ya estoy aquí, ahora dime ¿cuál es la urgencia madre? – la cuestioné -Vamos a encontrarnos con tu padrino en la sala y te pondrá al tanto…- me tomó del brazo y me arrastró a la sala nerviosa - ¡Bienvenido hijo! – me saludó mi padrino que se veía igual de nervioso que mi madre -Los dejaré solos para que hablen…- dijo mi madre y sentí todo mi cuerpo tensarse -Siéntate hijo, debemos hablar…- me pidió mi padrino y yo solo quería saber de una vez que ocurría, me se