Salimos y subí al auto, me mantuve en silencio durante todo el camino, inmersa en mis pensamientos que se arremolinaban en mi cabeza uno tras otro, dudas, posibilidades, teorías, sentimientos, emociones, heridas del pasado, todo me golpeó de una vez dejándome muda, sin embargo, podía notar que Aldo me miraba de reojo angustiado, tampoco dijo nada, pero su rostro tenso con la mandíbula apretada lo delataban, además estaba agarrando tan fuerte el volante que sus dedos se veían blancos, llegamos a