Esa noche soñé con ella, estaba en la cascada a punto de lanzarse al agua, yo la llamé a unos pasos de distancia, volteó a mirarme y me sonrió, dio el salto y cuando me acerqué a la orilla para asomarme la vi sumergirse, la llame gritando y luego entre al agua, me extendió la mano, no pude tomarla, algo la estaba arrastrando al fondo, siguió hundiéndose hasta desaparecer ¡Beca! Desperté sudando, se sintió tan real que todavía tenía frio por el agua helada.
- ¿Mala noche hermano? – me preguntó L