El cuarto de Mel estaba cerrado, no quise tocar por si ya estaba dormida no despertarla, sin embargo, tenía la necesidad de hablar con alguien de todo lo ocurrido con Aldo, sonó mi teléfono, era Daly - ¡Qué sincronía! Estaba pensando en llamarte – le respondí entrando a mi cuarto, me senté en la cama con la respiración todavía agitada por el deseo contenido -Me dejaste intrigada ¿Qué paso? – me preguntó –Me parece que iniciamos un juego que no sé si es peligroso o emocionante y a decir verdad m