Capítulo 64. Dejá vu
Leonardo se quedó en silencio, abrazando a Emma, hasta que la última lágrima se extinguió.
Le destrozaba el corazón verla así, pero sabía por cuánto tiempo se había ido acumulando dentro de ella esa catarata de angustia.
Cuánto había soportado con estoicismo hasta que, finalmente, decidió soltarlo. Y dejarse rodear con brazos firmes que la sostuvieran en su pena.
Ella había pasado muchos años conteniendo el caudal de dolor que había cosechado injustamente a lo largo de su vida, y en los últimos