Mundo ficciónIniciar sesiónAleksei se detuvo un segundo, sorprendido por la audacia de la broma, pero de inmediato una carcajada profunda y limpia escapó de su pecho, un sonido que disipó instantáneamente la pesadez de la estática en la recámara. Siguió desabrochando los botones con un poco más de soltura, aunque sin perder la delicadeza.







