Para cuando regresamos de comprar todo lo que nos hacía falta para pasar los primeros días el Sol ya se estaba poniendo, bañando con sus rayos anaranjados al mar y a la casa; los chicos ya estaban terminando de disfrutar de su día en la playa y poco a poco se podía ver la luna en el cielo.
—Creo que nos perdimos de la fiesta —dijo Kentin mientras rellenábamos el refrigerador de comida.
—Bueno, pero alguien tenía que ir a hacer las compras —mascullé molesta, pues ninguno de nuestros amigos se ha