Su mirada destilaba deseo... pasión... lujuria y fuerza; sus manos que seguían en mis caderas me atrajeron más hacia él, sentí su emoción pegándose en mi vientre y las mariposas en mi estómago se volvieron locas.
Sus caderas se empezaron a mover mientras bailaba lentamente guiando las mías en sentido contrario a las suyas; no podía entender cómo hacía para estar tan tranquilo mientras mi respiración era tan irregular, parecía que estaba corriendo una maratón. Una de sus manos subió hacia mi nuc