La llegada del otoño trajo consigo una congestión nasal en todos los que conocía, incluidos mis hijos y yo. Los chicos no podían ir al colegio en esas condiciones, así que se quedaron en casa hasta que se les pase la enfermedad; evitaba que Dante esté con sus hermanos, por miedo a que él también se contagie, pero mi hijo menor lloraba a través de la puerta de sus habitaciones, pidiendo por ellos. Así que tuve que ceder, con la única condición que tanto Liam como Catrina usen barbijo en su prese