Capítulo 14 — Esto no es un juego, Nadia.
Sin darme tiempo para procesar lo que estaba pasando, Kilian me empujó contra la pared de terciopelo. Su cuerpo era un bloque de calor y puro músculo duro pegado a mi espalda.
—Esta noche no fingirás ser buena —murmuró en mi oído, sus manos agarrando mis muñecas y sujetándolas sobre mi cabeza con una firmeza increíblemente controlada—. Voy a quitarte toda esa mierda de mujer fuerte y dominante que tienes, hasta que solo quede la zorra sumisa que realmente llevas dentro.
¿Ah, sí?
—Jódete —solté