Capítulo Veintiséis: Espina de rosas.
-¿Cómo está Cecilia? -Le preguntó Estela a Amanda, sintiéndose aún mal y nostálgica. La culpa la invadía.
-Está bien, un poco más calmada -Le respondío Amanda.
-Debe odiarme, aún no me quiere hablar -Estela se sentó en el sofá y suspiró, llevando sus manos a la cara.
-Tienes que entenderla, para ella nada de esto es fácil y no es para hacerte sentir mal, pero tienes que afrontar las consecuencias de tus actos -Le dijo con energética seriedad-. Sí, le ocultaste eso por las razones que fueran, lo