La reunión empezó a las 9:04.
Cuatro minutos de cortesía que Luciana no había pedido pero que la sala había tomado sola mientras Valentina Ríos disponía los documentos sobre la mesa con la precisión de alguien que lleva suficientes años en crisis para saber que los primeros gestos marcan el tono del resto.
Seis abogados. Freddy como enlace. Jerome de pie junto a la puerta, que era su manera de decir que estaba disponible sin estar en la conversación.
Luciana llegó a las ocho y cincuenta y dos.