Stefan entró a su oficina en el piso cincuenta de Vanderbilt Corporation con la mandíbula tensa. La confrontación con Luciana en Columbia seguía resonando. La forma en que lo había mirado. La vulnerabilidad cuando le mostró el mensaje de Sofía.
Cerró la puerta y se detuvo en seco.
Sofía estaba sentada en su silla ejecutiva de cuero negro, con las piernas cruzadas y un pisapapeles de cristal en las manos. Lo giraba entre sus dedos como si fuera un juguete. Llevaba un vestido rojo ajustado y el ca