Dante
El auto avanza por las calles de la ciudad con una suavidad engañosa, pero mis músculos están tensos, listos para cualquier eventualidad.
Mi mente debería estar concentrada en la reunión con los Vitelli, en analizar cada movimiento de mis enemigos, pero no puedo evitar que mi mirada regrese una y otra vez hacia Lucía.
Ella está sentada a mi lado, con la espalda recta y las manos retorciéndose en su regazo. El vestido rojo que lleva puesto es una obra de arte, abrazando cada una de sus cur