Odón, una vez más, abrió su propio dominio, convocando así relámpagos que resonaron en el cielo.
Mientras tanto, en el cuerpo de Remigio, se manifestó un esqueleto medio gigante.
El esqueleto tenía una enorme cabeza de varios metros de diámetro, una parte superior del cuerpo de más de diez metros de ancho, y sostenía con gran fuerza una enorme espada en su mano izquierda.
Sobre este esqueleto ardían grandes llamas de energía espiritual, con numerosos glifos flotando a su alrededor.
Plácido flota