—Sí, dijo Simón con seriedad. —Gino vino de Morelía. Hace unos días fui a Morelía y tuve un altercado con el hijo del encargado de la ciudad, al que reprendí. Ahora parece que esa lección no fue suficiente.
Al oír esto, Thiago se rio y le dijo: —Entonces iré yo. Si se atreve a desafiar al jefe, lo haré sufrir.
Santiago dijo: —Déjame ir a mí. Desde que llegué al lado del jefe, aún no he demostrado mi valía. Por favor, dame una oportunidad.
En teoría, incluso alguien del reino santo generalmente n