—¿Qué?
—¿Alguien acaba de ofrecer cinco millones de dólares?
—¿Está loco ese tipo?
...
Ante la oferta de Simón, la sorpresa recorrió rapidamente la sala. Cincuenta millones de dólares no era una cifra insignificante, ni mucho menos una cantidad que cualquiera pudiera disponer fácilmente. Ahora, este hombre de Andalucía Dorada que ya había adquirido veinte piezas, ofrecía sin dudarcincuenta millones de dólares por el meteorito.
La mayoría de los presentes optó por el silencio, pues esa cifra ya e