Teodomiro cayó al suelo, completamente privado de vida, un Dominio Sagrado que se extinguió de esta manera tan cruel, sin siquiera poder cerrar los ojos.
En ese preciso momento, Ciriaco se acercó al cuerpo de Teodomiro y recogió con cuidado la corta espada.
Esta espada, de diseño antiguo y elegante, brillaba intensamente, iluminando por completo la habitación con un resplandor multicolor que la hacía parecer un verdadero reino celestial.
Al sostener la espada, Ciriaco, que siempre había manteni