—¡Señor Xenón!
Simón miraba en completo silencio la espalda de Xenón, sumergido en sus pensamientos. En efecto, durante su combate con Xenón había puesto toda su fuerza y habilidad, pero si los otros dos guardianes del núcleo eran más poderosos que Xenón, sería demasiado difícil para él ganar.
Sin embargo, Simón no quería rendirse. A lo largo de todo su recorrido, había enfrentado numerosas dificultades, y había invertido un esfuerzo enorme para llegar hasta donde estaba ahora. Si perdía en este