Simón permaneció inconsciente durante siete días completos. En su sueño, vio un dragón dorado dando vueltas en el cielo, se tiñó todo el firmamento de un resplandeciente color dorado.
La sensación de poder que emitía esa escena era estremecedora, el rugido del dragón retumbaba el lugar como un trueno celestial que dominaba el aire, causando una profunda impresión en el corazón de Simón. Al ver esa escena, sin saber el por qué, una gran valentía surgió en su interior. Era como si, en ese preciso