En ese momento, Amaro con agilidad levantó su espada larga para bloquear, y las dos poderosas fuerzas chocaron entre sí, haciendo que Amaro fuera empujado con fuerza varios metros hacia atrás.
—¡Maldito! ¿Cómo sabes dónde estoy?
Simón esbozó una leve sonrisa en sus labios y respondió: —Si me concentro, puedo saber tu ubicación perfectamente.
—No te lo creo.
Amaro apretó con rabia los dientes y dijo esas palabras, antes de lanzarse hacia Simón. Ambos levantaron sus espadas de manera simultánea y