—Hmph. Simón soltó un gruñido y dijo: —Pero, eres un asesino. Cada vez que luchas, estás al borde de la muerte. En cualquier momento, si te encuentras con alguien más fuerte que tú, tu vida llegará a su fin. ¿De verdad no puedes dejar ir la fama y el estatus que tienes?
El rostro de Amaro de repente se ensombreció y respondió: —No voy a perder, ni mucho menos morir. Simón, nunca podrás vencerme.
—Ah, ¿sí? Pues, veremos.
Una intensa energía espiritual comenzó a emanar de Amaro, mientras una sombr