PDV de Emilia
Camino de un lado a otro por la sala, mi ansiedad aumentando con cada minuto que pasa. Luca lleva horas fuera, y el nudo en mi estómago no hace más que apretarse. El resto de mi familia se ha ido a dormir, pero el sueño me es esquivo. No cuando sé que está ahí afuera, posiblemente enfrentándose al hombre que ordenó mi tortura. No me lo dijo con palabras, pero con la forma en que salió disparado de la habitación tras esa llamada, pude atar cabos. Miro el reloj. Las 11:21 de la noch