PDV de Luca
Llego a la puerta de Lia y me detengo, con la mano suspendida sobre el picaporte. Respiro hondo, la empujo y entro, listo para recibir su ira. Mis ojos recorren la habitación hasta posarse en su pequeña figura encorvada sobre un libro en el rincón. Está absorta en él, pero puedo ver cómo sus labios se curvan hacia abajo al escuchar mis pasos. Mierda. La he cagado.
"Vete," sisea sin levantar la vista. "Ya te dije que no tengo hambre. Déjame en paz."
"¿Ni siquiera por mí?" pregunto en