El salón principal parecía aún más lleno cuando Anne y yo bajamos. La música del cuarteto de cuerdas había dado lugar a una playlist más animada, y varios invitados se movían por la pista de baile improvisada. Giuseppe estaba rodeado por un grupo de hombres mayores, gesticulando animadamente mientras contaba lo que parecía ser una historia divertidísima, a juzgar por las risas entusiasmadas.
El brillo de los candelabros se reflejaba en las joyas carísimas de las mujeres, creando pequeñas conste