~ BIANCA ~
La carta continuaba en las manos de Nico como si tuviera peso propio.
Estaba parado en medio de la sala, sin camisa, cabello todavía despeinado de la mañana, y aun así parecía... formal. Como si su cuerpo hubiera entendido que la casa se había convertido en tribunal.
Las manos le temblaban un poco —casi nada, casi imperceptible— pero lo vi. Veía todo en él. Siempre lo vi.
Me apoyé en la barra de la cocina, intentando mantener el aire dentro del pecho. El olor a café que había empe