~ BIANCA ~
Me levanté tan rápido que la silla casi se cayó hacia atrás.
—¡Nico! —llamé nuevamente, más alto esta vez.
Él no se detuvo. No miró atrás. Solo siguió cruzando el restaurante con pasos largos y determinados.
Tomé mi bolso, murmuré una disculpa apresurada para Paolo que estaba completamente confundido, y corrí detrás de él.
Cuando llegué a la calle, Nico ya estaba a casi una cuadra de distancia, caminando rápido, los hombros tensos, las manos metidas en los bolsillos.
—¡Nico! —gr