~ MAITÊ ~
—¿Dónde crees que vas?
Marco. Por supuesto que era Marco.
Suspiré profundo, cerrando los ojos por un breve segundo antes de girarme completamente para encararlo. Estaba ahí de pie, todavía con la camisa arrugada y el cabello despeinado de haber dormido, pero los ojos completamente alertas. Y furiosos.
—Necesito hacer esto —dije, manteniendo mi voz firme a pesar del corazón acelerado—. Necesito salvar a nuestra hija.
—¿Qué recibiste en ese celular? —preguntó, dando un paso más cerc