~ MARCO ~
Estaba acostado en la camilla del hospital, completamente aburrido y loco por salir de ahí. La hipotermia había pasado hace horas, mi temperatura corporal estaba normal, y me sentía perfectamente bien. Pero el equipo médico insistía en "observación preventiva" y algunas horas más de reposo absoluto.
Era torturante quedarme quieto de esa manera. Estaba acostumbrado a estar siempre haciendo algo: reuniones, llamadas, decisiones, movimiento constante. Quedarme ahí inmóvil, mirando el techo blanco y estéril, parecía un completo desperdicio de tiempo. Y un Bellucci aprende temprano que el tiempo es dinero.
Mis dedos tamborileaban impacientes en el lateral de la camilla mientras observaba el movimiento sutil del pasillo a través de la cortina entreabierta. Enfermeras pasando, otros pacientes siendo atendidos, sonidos de equipos médicos: todo me recordaba que había un mundo funcionando allá afuera mientras yo estaba atrapado en esa bahía.
Fue cuando escuché la voz familiar de Ch