~ MAITÊ ~
La mañana de mi día de novia comenzó con Livia despertándome con una bandeja de desayuno que olía a pan fresco y frutas frescas. Por un momento, aún medio dormida, logré fingir que era solo un sábado normal en el que mi prima había decidido mimarme. Pero la realidad volvió rápidamente cuando vi el vestido de novia colgado en el vestidor, envuelto en plástico protector como una promesa silenciosa de lo que estaba por venir.
—Buenos días, novia —dijo Livia con una sonrisa que mezclaba alegría y preocupación.
—Buenos días —respondí, intentando poner entusiasmo en la voz.
Bianca apareció en la puerta momentos después, seguida por Zoey, ambas usando batas de seda y cargando neceseres que parecían haber salido de un spa profesional.
—¡Día de mimos! —anunció Bianca teatralmente—. Preparé un cronograma completo: masaje, sauna, hidromasaje, y después nos ocupamos del cabello y maquillaje.
—No necesita tanto trabajo —protesté débilmente.
—Claro que necesita —dijo Zoey, sentándos