~ MAITÊ ~
La clínica privada donde Viviane había agendado mi ultrasonido era uno de esos lugares caros y asépticos que olían a desinfectante mezclado con perfume importado. El ambiente frío de mármol blanco y vidrio me hacía sentir aún más sofocada, como si fuera una prisionera siendo escoltada para otro procedimiento obligatorio.
Desde el momento en que entramos a la recepción, Viviane asumió el control total de la situación. Presentó mis documentos, informó sobre el seguro médico, respondió preguntas que deberían estar dirigidas a mí. Si pudiera, hasta habría firmado por mí. Todo con esa eficiencia falsa que ya se había convertido en su marca registrada.
—Maitê Salvani para ultrasonido con la Dra. Helena Monteiro —le dijo a la recepcionista, como si yo fuera incapaz de hablar por mí misma.
—¿Relación con la paciente? —preguntó la chica, mirando de Viviane hacia mí.
—Mejor amiga y madrina —respondió Viviane con una sonrisa radiante—. Estoy encargándome de todos los preparativos m